Nuestros mayores, una ayuda, una gracia, para todos
Aprovechando que estos días dos personas, en nuestro pueblo, Doña Sixta y Doña Flordelina, han celebras con toda la familia sus 91 cumpleaños, dedicamos esta entrada a todos los mayores de nuestro pueblo.
La Biblia alaba a los ancianos y pide respeto para ellos. "Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro de tus mayores" (Lv 19,32); "la hermosura de los ancianos es su vejez" (Pr 20,29).
Actualmente hay una tendencia de ocultar a los ancianos y enfermos, como si la vejez y la dependencia no fueran parte de la vida humana.
Nuestros mayores nos ayudan a vivir de otro modo, aceptar nuestros límites y que no se puede hacer todo. El miedo a la inutilidad que acompaña el envejecimiento, el miedo a volverse un peso, a quedar solo y abandonado, solo puede vencerse cuando se experimenta la cercanía, el amor de la familia y que cada etapa nueva de la vida es importante y tiene un sentido, un valor, que ayuda a los demás.
No valemos por lo que hacemos o tenemos, sino por quienes somos.





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