Juan Pablo II, el Santo que muchos hemos conocido

 


Como no podía ser de otra manera, hemos celebramos hoy la memoria de San Juan Pablo II. El Santo que muchos hemos conocido, ya sea por la TV o porque estuvimos en alguno de los encuentros con él cuando visitó nuestro país hace 32 años. 

Pude ver por primera vez a Juan Pablo II, el 18 de mayo de1988 en Caacupe. Yo tía 14 años, y como se suele decir no era un “católico practicante”, más bien como la mayoría de los jóvenes era bastante indiferente a todo lo relacionado con la Iglesia. Pero como todo el país se volcó en acoger al Papa que nos visitaba por primera vez, no quería perderme la oportunidad única de ver y escuchar a este personaje que despertaba entusiasmo por donde pasaba.

Como todos los encuentro con Juan Pablo II fue multitudinario. Celebramos la Eucaristía, nos dirigió algunas palabras en guaraní y al final le cantamos el “cumpleaños feliz” en torno a una enorme tarta que habían preparado para la ocasión, ya que ese día el Papá polaco cumplía 68 años. 

Lo que yo no podía imaginarme, ni de lejos, es que aquel encuentro iba ser el primero de varios que se repetirían con el tiempo en distintos lugares del mundo. Me convertí, sin darme cuenta en aquel momento, en uno de esos jóvenes a quienes Juan Pablo II invitó a no tener miedo a abrir las puertas a Cristo y a seguirlo. Lo repitió en todo el mundo: “¡Jóvenes, jamás os arrepentiréis de entregarle la vida a Cristo!”.

La providencia dispuso, gracias a la generosidad de los hermanos en la fe, que la segunda vez que lo pude ver fue en la jornada mundial de la juventud del año 1997 en París, donde ya me estaba planteando la vocación, y efectivamente fue el empujón final para unos meses después entrar en el seminario.

Luego se repitieron otros encuentros ya como seminarista: en Israel (2000), Toronto (2002), en Roma (2003)... y en el Vaticano (2005) dos meses antes de su muerte. Siempre gracias a la providencia y el amor de los hermanos, porque nunca tuve dinero para estos viajes, “obras son amores…” Los encuentros con Juan Pablo II, que han sido verdaderos encuentros con Jesucristo, dieron una orientación decisiva a mi vida y a la de muchos otros.



Cuando murió estaba yo de misión en Alicante y Albacete. Y después de lo que ha supuesto para mi vida no podía faltar al funeral. Todo el mundo quería despedirse y pedir la intercesión de Juan Pablo II, los vuelos y hoteles por aquellos días estaban por las nubes, así que nos fuimos en coche con otros amigos desde Alicante hasta Roma.

Los encuentros con San Juan Pablo II despertó en mí el entusiasmo por Cristo y su Iglesia.

Que San Juan Pablo II, el papa de la familia, interceda por nosotros y nos ayude a abrir las puertas a Cristo.


➕ Aníbal✌

Comentarios

Entradas populares